Literatura

POESÍA

A continuación, los extractos de artículos de las Revista de los Padres sobre poesía, que han sido recomendados en la página de Ambleside Online:

He decidido compartir solo extractos, porque los artículos poseen en gran cantidad poesía originalmente inglesa. Al final de cada extracto están los enlaces, en caso de que desees leer los artículos completos en inglés.

Un discurso sobre la enseñanza de la poesía. Reverendo H. C. Beeching. Revista Revisión de los Padres. Volúmen 3, 1892/93, págs. 893-898 (extracto)

Entonces, tal vez no estaremos muy lejos si llegamos a la conclusión de que el propósito de la poesía es comunicar o extender la alegría de la vida al acelerar nuestras emociones. Cómo lo hace, con qué arte de magia o naturaleza, deberíamos ser poetas para saberlo. Pero esto es lo que hace: nos enseña cómo sentir, expresando por nosotros, de la manera más perfecta, las emociones humanas apropiadas, que reconocemos y que llegamos a compartir. Es bueno para todos nosotros que se nos enseñe cómo sentirnos; aprender a sentir en relación a la naturaleza; cómo sentirnos en relación con nuestro país, con la persona que amamos, la esposa o los hijos; ser enseñados a sentir el misterio de la vida, su gloria, su dolor; es bueno que seamos sacudidos de nuestra absorción letárgica en nosotros mismos, y que nuestros ojos sean ungidos con ungüento, para que podamos mirar a nuestro alrededor y alegrarnos, y elevar nuestros corazones.

Y, si es así, si «ese algo de belleza es una alegría que perdura», y si el propósito de la poesía es hacer que los topos ciegos vean esta belleza y así sentir esta alegría, entonces nuestro encargo acerca de enseñar poesía a los niños se resume a esto: ¿Qué podemos hacer para garantizar que la poesía que aprenden nuestros hijos les abra sus ojos hacia la belleza y aumente así su alegría? Con toda humildad, quisiera hoy ofrecer una sugerencia sobre este punto: la poesía debería deleitarnos si: (1) es en sí misma exquisita; y (2) si es adecuada para sus edades.

(1) La poesía debe ser en sí misma exquisita. Toda la poesía que ellos aprenden debería ser encantadora. Si deseas que la poesía conserve su encanto para ellos durante el resto de su vida, debes estar seguro de que siempre les atraiga. No como cuando en algunas ocasiones mezclamos medicina en la mermelada. Hablo como padre cuando digo que puedo entender que la tentación de hacer esto puede ser irresistible, pero hay que resistirla. Debe conformarse con que los nombres de los espías fieles, las leyes de la mecánica e incluso la naturaleza del arrepentimiento, desaparecerán de los recuerdos de sus hijos SI NO son atesorados con el uso de la rima y el ritmo, pero la rima y el ritmo deben ser exclusivos para la alegría, y estas otras cosas no son alegres. Necesito agregar que aprender poesía no debe ser un castigo en ningún caso.

(2) La poesía debe ser adecuada a sus edades. No debe esperar que los niños pequeños disfruten de lo que ustedes disfrutan. Puedes beber clarete, quizás oporto, quizás champán, ellos no pueden; su bebida natural es la leche. Las fuentes de alegría se abren para ellos. La grandeza del verso en blanco de Milton será tan pequeña para ellos como un concierto de órgano de Handel; deben tener ritmos simples para comenzar, y deben tener rima; deben tener versos que se canten a sí mismos. Y los sujetos también deben ser apropiados para su edad. […] Y permítanme decir aquí, entre paréntesis, que estoy de acuerdo con la señorita Mason (a la que todos nos agradamos en honrar) en temer un poco a los versos sin sentido para niños como algo insignificante (debo decir) profano.

Ahora, además de elegir correctamente para el niño su comida poética, un padre tiene la tarea adicional de acompañarlo a digerirla; y la mejor ayuda para la digestión es la catequesis suave. Digo catequesis gentil, porque la poesía no debe, bajo ningún pretexto, convertirse en una lección de poesía; todo lo que está en enemistad con el disfrute debe ser desterrado de esta provincia ideal. Lo que uno quiere, por supuesto, es que el poema se convierta para el lector en lo que fue para el escritor; puede que sea necesario explicar algunas palabras, pero la explicación no debe ser elaborada; […] lo principal será asegurarse de que el niño se dé cuenta de los hechos, de la situación. Para tomar prestada una ilustración: «Tome dos niños que hayan aprendido ‘Hohenlinden», y probablemente encontrará que uno de ellos, al menos, nunca se ha imaginado la escena: pues no sabe que es la puesta del sol, no sabe cómo se ven los campos de nieve sin pisar bajo un sol tenue; no se ha dado cuenta del aspecto oscuro del agua del río que fluye entre los campos de nieve «.

Si el poema es dramático, que el niño lo actúe. […]

En conclusión, mencionaré dos ganancias consecuentes que el estudio de la poesía trae consigo. Se verá fácilmente que si los poemas se vuelven reales y vívidos para ellos, los niños obtienen, además de la alegría inmediata en la vida representada, y el entrenamiento correcto de las emociones mediante el ejercicio correcto así administrado (que mantengo es la verdadera función de la poesía), ganan, como digo, además de esto, ejercer sus propios poderes de imaginación; las alas de su propia fantasía se empluman y pueden volar a voluntad. Y, en segundo lugar, adquieren habilidad en el uso del lenguaje, Coleridge definió la poesía de manera sencilla como «las mejores palabras en el mejor orden»; y es, por supuesto, una marca primaria de estilo poético que las palabras no son como monedas modernas en una casa de monedas, cuyo valor se puede determinar de un vistazo, sino como monedas o medallas antiguas, que tienen, de hecho, un valor aproximado y común, pero también tienen una delicadeza y distinción individual, en la que radica su valor artístico.

Ahora, estas dos cosas, la facultad de reconocer vívidamente y una capacidad de expresión auténtica, son la esencia de la cultura y el mejor antídoto contra la simpleza que hay en todo el aire que respiramos.

Leer texto completo en inglés AQUI

La enseñanza de la poesía a los niños. Por la Sra. J. G. Simpson. Revista Revisión de los Padres. Volumen 12, 1901, págs. 879-883 (extracto)

Existen sin duda personas cuyo gusto poético es tan verdadero y profundo, que incluso la negligencia en su vida temprana no pudo evitar que sea la pasión dominante de sus vidas presentes, sin embargo, también es cierto que, en la mayoría de los casos, el verdadero amor por la poesía se remonta a los gustos implantados en la infancia. Tampoco es menos cierto que solo un pequeño número de padres parecen darse cuenta de esto. O no tienen un verdadero amor por la poesía o no entienden que las palabras y los sonidos hermosos atraen a los niños en un grado notable. Todo el mundo sabe con qué facilidad los niños aprenden de memoria, y que un verso de poesía que se les repite dos o tres veces queda grabado en sus recuerdos sin ningún problema, pero ¿por qué la gente parece imaginar que prefieren el doggrel [es una poesía que tiene un ritmo y una rima irregulares, a menudo deliberadamente por efecto burlesco o cómico. Alternativamente, puede significar un verso que tiene un ritmo monótono, rima fácil y significado barato o trivial] o ¿que el droggrel o algo parecido es más fácil para ellos aprender que los poemas que visten sus ideas en un lenguaje hermoso?

[…]Pero ¿por qué, por qué, en nombre de todo lo que es bello, debemos perder nuestro tiempo y el de nuestros hijos enseñándoles simpleza absoluta, que no transmite una imagen o idea hermosa y que aún ni es estrictamente cierto o un hecho? Seguramente en toda nuestra rica y variada literatura podemos encontrar pequeños poemas simples, tiernos y delicados, que atraerán tanto al pequeño lector y no tenderán a viciar su gusto. Por supuesto, el objeto en el verso ejemplificado era enseñarle al niño una variedad de palabras en una forma brillante, pero como los dos objetos de lectura y aprendizaje se obtienen de memoria al mismo tiempo, parece una pena que el verso aprendido no valga la pena aprender; y hay muchos poemas de «animales» realmente muy bonitos que responderían al propósito en lo que respecta a la lectura y serían una verdadera ganancia para el niño.

Nunca es muy temprano para entrenar el gusto del niño. De la misma manera que les mostramos imágenes, y me permito citar a otra oradora en la conferencia, «Evitar mostrar buenas imágenes a los niños porque concluimos irreflexivamente que son incapaces de notar nada más que la grandeza del color, es despreciarlos, y valorarlos demasiado a la ligera», así que, con la poesía debes creer que un niño es capaz de disfrutar y admirar lo mejor, si solo le muestras cómo comenzar. Debes dejarle ver que tú mismo te deleitas con epítetos bien elegidos y verdaderas piezas de imágenes de palabras; debes dejarle sentir que solo te importan los poemas que ponen un pensamiento agradable en tu mente o una imagen agradable ante tus ojos; debes permitirle ver que cuando van de camino por el campo, puedes agregar encanto al arroyo o al prado, o al roble, o la rosa silvestre, con una cita familiar, y su gusto no demorará en formarse a sí mismo. Este gusto debe formarse, o debe estar en proceso de formación, antes de que el niño vaya a la escuela.

Hoy en día, las escuelas hacen todo lo posible para probar la buena literatura, y ya no tenemos que quejarnos de los extractos secos «de los mejores autores», que eran todo lo que teníamos para alimentarnos en los días anteriores. Ahora, cuando se encuentran libros como los libros de poesía de la señorita Woods en nuestras escuelas, no hay nada mejor que solicitar, y la única falla es que el niño no ha sido entrenado en casa para disfrutar de la fiesta que se le presenta, pues, solo lo considera como una parte más de su trabajo escolar, y nunca se da a la tarea de intentar disfrutarla. Si supiera algunas de las selecciones antes de conocerlas en la escuela, la reunión sería un reconocimiento alegre de viejos conocidos: recordaría cómo su padre o madre le habían repetido esos versos, recordaría e intentaría imitar el énfasis usado y la cadencia de sus voces.

Los padres no se dan cuenta del enorme valor que agregan a la vida de sus hijos al llenar sus mentes de buena poesía. Las verdaderas canciones de cuna antiguas, con las que nadie se pelearía; tienen un valor e interés históricos y nunca se les puede dejar morir. Pero parece triste cuando la orgullosa madre adelanta a la pequeña Alice para decirle su hermoso poema a un extraño, y el poema demuestra ser la historia de cómo el pequeño Joe entregó su parte de tarta a su hermano, o cómo Willie salvó a su hermana de ahogamiento, o algo igualmente moral hecho en un verso muy malo. El mismo niño que está repitiendo estos versos leves podría aprender y disfrutar el «Corderito» de Blake, o «Rosabelle» de Scott, o «El Hesperus de Schooner»[…]todo lo que tenemos que hacer es repetirlos una y otra vez con la ayuda de ilustraciones en la medida de lo posible, y pronto descubriremos que los pequeños pueden corregirnos si cometemos un error. También debemos tener cuidado de no explicar demasiado; el niño aprende rápido de memoria, pero su cerebro, por supuesto, no es capaz de comprender el significado completo de los poemas que se han presentado sin un gran esfuerzo y ciertamente tendría un efecto negativo. Él puede entender la idea general, y puede disfrutar el ritmo de la medida, y el significado completo surgirá en él a medida que crezca; para él será un placer constante descubrir siempre nuevas bellezas en lo que ha aprendido.

La verdadera dificultad radica en el hecho de que muy pocas personas «adultas» saben o se preocupan por la poesía por sí mismas, o en lo más mínimo pueden diferenciar entre lo bueno y lo malo, y como es muy difícil, aunque no significa imposible, para adquirir un verdadero gusto e instinto para ello en la vida adulta, se deduce que la mayoría de las personas admiten descaradamente que no saben nada al respecto, y sugieren, si no afirman abiertamente, que lo consideran una pérdida de tiempo. Sin embargo, estas mismas personas nunca se aventurarían a declarar un disgusto por la música o las imágenes. Es en parte moda y en parte desconocimiento, y contra ambas dificultades, nosotros los padres que queremos que nuestros hijos se llenen del amor a la belleza en todas sus formas más nobles, debemos proponernos de todo corazón. Debemos entrenarnos en primer lugar; debe ser nuestro objetivo conocer al menos toda la mejor poesía en nuestro propio idioma, no estar contentos con algunos de los poemas más fáciles que, curiosamente, son los que más leen la mayoría de las personas inteligentes. Estos son buenos, por supuesto, pero toda la poesía no se resume ni siquiera en un solo poeta.

Debemos cambiar todo esto si queremos que nuestros hijos tengan el verdadero sentimiento poético en ellos fortalecido y desarrollado. Debemos leer a nuestros poetas y aprenderlos de memoria hasta que nuestras mentes estén llenas de los mejores pensamientos y las expresiones más encantadoras que el mundo ha pronunciado; y tenga seguridad, de que a medida que leamos y aprendamos, nuestra propia apreciación crecerá, y comenzaremos a comprender con más sentido por qué debemos enseñar a nuestros pequeños solo lo que es bueno y por qué les estamos haciendo un mal verdadero si dejamos que sus mentes se llenen de lo que es pobre y trivial, mientras que todos los tesoros más ricos del mundo yacen listos para que los tomen y los usen como sus propias posesiones.

Leer texto completo en inglés AQUI.

¿Qué es poesía?. H. A. Nesbitt, M.A. Revista Revisión de los Padres. Vol 14. 1903. Pág 33-42 (extracto)

“La poesía es un arte. Es decir, su objetivo principal es proporcionar goce, y aunque todas las pasiones y emociones pueden expresarse por medio de la prosa y la expresión, no da tanto placer como cuando está unida a hermosos sentimientos y formas de belleza. En otras palabras, la verdadera poesía debe expresarse musicalmente. La poesía más temprana probablemente tenía la intención de ser cantada, y es en la poesía lírica que obtenemos poesía en su forma más pura. En la poesía épica, los incidentes nos conmueven, nos entusiasma la admiración o la simpatía con las acciones de los héroes de la historia. En la poesía dramática, se nos muestran los sentimientos de los personajes de la obra, pero en la poesía lírica no tenemos más que los sentimientos del poeta. ¿Pero qué es un poeta? No es simplemente el poder de escribir métricamente lo que hace a un hombre poeta. Un hombre puede incluso escribir poesía genuina y no ser poeta. La mayoría de las personas pueden hacer eso con cultura e inteligencia. Pero la palabra poeta es el nombre de una clase de hombre. El poeta es aquel que piensa, por así decirlo, a través de sus sentimientos…”

Leer texto completo en inglés AQUI


3 respuestas a “POESÍA

  1. Maria Elena Gracias, por tan hermoso trabajo y por compartir este espacio que inspira, me encanta la Poesía y como Charlotte Mason lo aborda. Muchisimas Gracias por inspirarnos.

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  2. Maria E, que emoción poder leer y ver el pensamiento de la Sra Mason sobre este tema. gracias por tomarte el tiempo de hacer esta investigación con detalles de autores y hasta por época histórica. Gracias de verdad, que el Padre Celestial te bendiga enormemente por hacer esto y poder llevarnos a sus escritos en temas puntuales.

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