Metodo Charlotte Mason

NARRACIÓN

Una de las características que hace único el metodo Charlotte Mason, es el uso de la narración, como base del proceso educativo propio del estudiante. La Srta. Mason creía que esta actividad natural del ser humano es una herramienta educativa poderosa mediante la cual el niño o la persona puede crear una fuerte relación con el conocimiento. “Debido a que la narración toma el lugar de las pruebas de relleno en blanco y de opción múltiple, le permite al niño poner en juego todas sus facultades mentales. El niño aprende a usar el lenguaje literario a medida que recurre al vocabulario y los poderes descriptivos de los buenos escritores para “contar” su propia versión del pasaje o capítulo.” Karen Andreola

A continuación, una porción del Volumen I. Educación en el Hogar. Pág. 231-232. Este segmento nos puede dar una luz desde la mirada práctica, cuando empezar, y como se ve la narración en un día ordinario:

El arte de la Narración:

Los niños narran por naturaleza. La narración es un arte, como crear poesía o la pintar, porque está allí, en la mente de todos los niños, esperando ser descubierta; no es el resultado de ningún proceso de aplicación educativa. Una orden creativa la llama. «Déjalo narrar»; y el niño narra, con fluidez, ampliamente, en secuencia ordenada, con ajuste y detalles gráficos, con solo una selección de palabras, sin verbosidad ni redundancia, tan pronto como pueda hablar con facilidad. Esta sorprendente habilidad se encuentra dentro de cada niño, sin embargo, rara vez se utiliza para su educación. Bobbie volverá a casa con una narración heróica de una pelea que ha visto entre «Duke» y un perro en la calle. Es maravilloso, lo ha visto todo y lo cuenta todo con espléndido vigor como toda una película épica verdadera; pero arraigada es nuestra indiferencia por los niños que no vemos nada en esto, excepto el simple comportamiento infantil de Bobbie. Pero si tenemos ojos para ver y gracia para edificar, está delante de nosotros el fundamento de su educación.

Hasta que cumpla seis años, deje que Bobbie solo narre cuándo quiera. No se le debe requerir el decir algo. ¿Es este el secreto de las extrañas y largas conversaciones que observamos con diversión entre criaturas de dos, cuatro y cinco años? ¿Es posible que narren mientras todavía están inarticulados, y que la otra persona inarticulada lo entiende todo? Ellos nos prueban, pobres queridos ancianos, y nosotros respondemos «Sí», «¡En serio!»  «¿Crees eso?» como respuesta al balbuceo de cuyo significado no tenemos comprensión. ¡Sea esto como sea, de lo que sucede en la región oscura de “por debajo de los dos años” no tenemos ninguna seguridad! Pero espera hasta que el pequeño tenga palabras y él hablará sin parar, a quién pueda escuchar la historia, aunque prefiera contársela a sus pequeños amigos.

Este poder debe ser utilizado en su educación. Tomemos ventaja de lo que la naturaleza provee. Cuando el niño tenga seis años, no antes, déjalo narrar el cuento de hadas que se le leyó, episodio por episodio, después haberlos escuchado una sola vez; las historias de la Biblia leídas en las propias palabras de la Biblia, historias de animales bien escritas o libros acerca de otras tierras. El niño de siete años habrá empezado a leer por sí mismo, pero debe obtener la mayor parte de su nutrición intelectual, de oído, es decir, leídos en voz alta. Geografía, bocetos de la historia antigua, Robinson Crusoe, El Progreso del peregrino, Cuentos de Tanglewood, Héroes de Asgard y gran parte del mismo calibre, lo ocupará hasta que tenga ocho años. Los puntos a tener en cuenta son que no debe tener un libro que no sea un clásico para niños; y que, dado el libro correcto, no debe diluirse con conversaciones ni dividirse con preguntas, sino que debe darse al niño en ajustes como una carne sana para su mente, con la plena confianza de que la mente de un niño es capaz de lidiar con su comida. El niño de ocho o nueve años puede abordar el material más serio del conocimiento; pero nuestro enfoque por el momento es con los niños menores de nueve años que pueden narrar.

Método de la lección. En todos los casos, la lectura de un libro bien elegido debe leerse consecutivamente. Antes de la lectura del día, el maestro debe hablar poco (y hacer que los niños hablen) sobre la última lección, con unas pocas palabras sobre lo que se debe leer, para que los niños puedan tener expectativa; pero se debe tener cuidado con la explicación y, especialmente, con anticiparse a la narrativa. Luego, puede leer dos o tres páginas, lo suficiente para incluir un episodio; después de eso, se les pide a los niños que narren—por turnos, si hay varios de ellos. No solo narran con espíritu y precisión, sino que también logran captar el estilo de su autor. No es prudente molestarlos con correcciones; pueden comenzar con una cadena interminable de ««y, pero, ¡pronto lo superan, y sus narraciones se vuelven lo suficientemente buenas en estilo y composición como para ponerlas en un «libro impreso»!

 Este tipo de lección de narración no debería ocupar más de un cuarto de hora. El libro siempre debe ser profundamente interesante, y cuando termina la narración, se puede tener una pequeña charla si se han expuestos puntos morales, se pueden mostrar imágenes para ilustrar la lección, o diagramas dibujados en la pizarra. Tan pronto como los niños pueden leer con facilidad y fluidez, leen su propia lección, en voz alta o en silencio, con vistas a la narración; pero cuando es necesario hacer excepciones, como en las narraciones del Antiguo Testamento y las Vidas de Plutarco, por ejemplo, es mejor que el maestro siempre lea la lección que se debe narrar.

En el Volumen 3. Educación Escolar. Charlotte Mason nos explica por qué es importante hacer una sola lectura para la narración.

El valor de la narración
La manera más fácil de lidiar con un párrafo o capítulo es hacer que el niño lo narre después de una sola lectura a la que le ha prestado mucha atención. Solo una lectura, no importa cuán lenta, debe ser un requisito, porque tendemos a asegurarnos de que tendremos otra oportunidad de ‘averiguar de qué se trata’. Si no tenemos una idea clara de las noticias diarias, siempre hay una edición de fin de semana. Si aún no lo tenemos, hay una revista mensual de noticias, o una revisión trimestral, o un informe anual. De hecho, muchos de nosotros nos contentamos con dejar que los eventos actuales, la historia en proceso, pasen por nuestro lado y eso no nos molesta. Tenemos una falsa sensación de seguridad al saber que, al final, descubriremos qué sucedió de una forma u otra. Este es un mal hábito para iniciar. Debemos asegurarnos de que nuestros hijos no adquieran ese hábito al no darles una vaga expectativa de que siempre habrá una segunda y tercera y décima oportunidad de hacer lo que se debería haber hecho la primera vez.

Una sola lectura cuidadosa
Hay una gran diferencia entre la lectura inteligente que un niño hace en silencio, y una mera recopilación de información para repetirla como un loro. Es un buen ejercicio educativo que el niño pueda dar los diferentes puntos en una descripción, o poner una serie de eventos en la secuencia adecuada, o reconstruir la línea de un argumento punto por punto, después de leer el pasaje solo una vez. Esta es una habilidad que los abogados, editores y académicos trabajan para adquirir. Es una habilidad que los niños pueden adquirir fácilmente. Y, una vez que lo tengan, habrán cruzado el puente que divide a los lectores de los no lectores.


“En cualquier caso, sabemos con certeza que ninguna enseñanza, ni información, se convierte en conocimiento para ninguno de nosotros hasta que la mente individual lo haya asimilado, traducido, transformado y absorbido, para reaparecer, así como nuestra comida corporal, en beneficio de nuestra mente, por tanto, la cátedra, la conversación y el relato, aunque sean lúcidos o fascinantes, no afectan en nada hasta que se establezca la actividad personal.” En otras palabras, la autoeducación es la única educación posible. Charlotte Mason. Volumen 6. Pag 240.

A finales del año 2020, tuve el privilegio de compartir sobre este tema a la comunidad creciente de Perú. Te invito a ver la conferencia:

2 comentarios sobre “NARRACIÓN

  1. Tengo una consulta, los niños pequeños hacen muchas interrupciones cuando la lectura es nueva, fascinante, pero la quieren contextualizar, consideras que es adecuado detenernos para responder, o responder al final de la lectura. Gracias

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    1. Si es una lectura que el niño debe narrar, no se debería interrumpir, porque la atención debe estar puesta en ella 100%…(teniendo en cuenta que ya está en etapa formal que más o menos empieza a los 6/7 años) si son lecturas de disfrute, puedes deternete si la duda lo amerita, a veces, es para preguntar palabras que desconocen pero frecuentemente el contexto les da luz sobre su significado, y al final se puede aclarar mejor☺

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